En el corazón de nuestra campaña Todas Avanzan Juntas, conmemoramos la autenticidad como una fuerza que transforma. Porque cuando una mujer se atreve a ser ella misma, no solo afirma su identidad: abre caminos, inspira y genera movimiento. Este Día de la Mujer, damos palco a mujeres latinas que, desde sus propias trayectorias, convierten su voz en expresión, su estilo en mensaje y su historia en impulso colectivo. Mujeres que entienden que avanzar no es un acto individual, sino una construcción compartida. Conocé las historias de estas mujeres que tanto inspiran: Soledad Simond y Felicitas Pizarro.
Soledad Simond es periodista argentina y creadora de contenido, referente en comunicación con perspectiva femenina y mirada contemporánea. A lo largo de su carrera fue editora, directora e incluso presidenta, pero hoy, después de animarse a soltar los títulos, elige definirse desde un lugar más esencial: “puedo ser todo lo que quiera ser”. Es la mayor de tres hermanas, vive en una cabaña en la selva con su gato Budín y encuentra en la meditación una práctica cotidiana de equilibrio. Su camino estuvo marcado por la integración: durante años se sintió “sapo de otro pozo”, Hoy comparte contenidos sobre bienestar, desarrollo personal y liderazgo consciente, y a través de Somos Buscadoras, su plataforma de liderazgo femenino en red, acompaña a otras mujeres con mentorías, consultorías y talleres que invitan a reconectar con la voz interior y alinear talento con propósito. Su comunidad, interesada en el crecimiento personal, la autenticidad y el equilibrio entre vida profesional y personal, encuentra en ella una guía que combina profundidad conceptual, sensibilidad y estética cuidada. Soledad sostiene que la autenticidad es un aprendizaje que nace más de la vulnerabilidad que del éxito; que en los duelos y las pausas se construye la verdadera conexión entre mujeres; y que avanzar significa crecer en coherencia y libertad, acompañándonos con empatía y construyendo en comunidad.
Felicitas es cocinera y sommelier, tiene 41 años, es mamá de dos varones y compañera de un gran compañero de vida. Se define como una mujer agradecida, positiva, inquieta y profundamente apasionada por la cocina y todo lo que rodea al disfrute, una pasión que nació al mirar y aprender de las mujeres que la inspiraron desde siempre: su abuela y su mamá. Siempre hizo las cosas a su manera, confiando en sí misma, aprendiendo de sus errores y construyendo su espacio paso a paso, convencida de que cada mujer crea su propio lugar. Hoy conecta con miles de personas desde sus redes sociales y cada semana en La Peña de Morfi, donde transforma sus recetas en momentos de encuentro y celebración. Cree profundamente que cuando una mujer avanza inspira a otras, por eso apuesta a acompañarse, escucharse sin juzgar y compartir lo que siente cada una. Para ella, avanzar es crecer, disfrutar el proceso y vivir con libertad; una autenticidad que se refleja en cómo cría a sus hijos, en cómo cocina y en cómo se vincula con quienes quiere.